Corral manda en Morena

.:ULTIMALETRA ES IMAGEN:.

Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez

 

Durante la semana, algunos simpatizantes del partido del prejidente, celebraron con júbilo, la derrota de Martín Chaparro en la elección de consejeros. Las redes sociales eran pequeñas para demostrar la felicidad por la caída del profesor, por un democrático voto. 

 

Chaparro, fiel a su estilo, no dijo ni pío. 

 

No se defendió de los buenos deseos de sus adversarios. 

 

No dijo nada. 

 

No es ajeno al estilo del profesor, pero algo lo tiene muy tranquilo. 

 

Lo primero que tienen que considerar todos los simpatizantes y militantes de Morena es una cosa: el pleito entre las tribus lo están alimentando desde Palacio de Gobierno y todos han caído redonditos en la trampa que les ha puesto Javier Corral Jurado, ese panista que despacha en palacio de gobierno. 

 

Así que celebrar la caída de Chaparro, es lo peor que le puede pasar a Morena, porque es sólo parte de la mitad del plan corralista por hacerse del mando del partido del presidente en Chihuahua, con miras al 2021. 

 

¿Qué mejor manera de derrotar al presidente que con un caballo de Troya?

 

La militancia de Morena está siendo arengada desde adentro por algunos morenistas de cepa, esos que antes fueron guerrilleros de tierra y hoy son fifís que toman vinos caros y meten a toda la parentela a la nómina de la transformación de cuarta. 

 

¿Nombres? 

 

¡Por supuesto! 

 

Juan Carlos Loera de la Rosa y Marcelino Gómez Brenes, entre otros. Gómez Brenes abandonó la pose de Che Guevara con la que insultaba a Duarte en público y quemaba las puertas del Palacio de Gobierno; lacayo de Corral entonces como ahora. 

 

Loera de la Rosa es acusado por los morenistas duros de estar vendido a Javier Corral. Sus acciones eso comprueban, así como las tertulias a puerta cerrada de ellos dos con Víctor Quintana Silveyra, ese caballo de Troya de la izquierda que se metió hasta la cocina de un gobierno del PAN, para quitarles posiciones a los panistas que llevaron a Corral a gobernar. 

 

El meollo del asunto está ahí. 

 

Quintana no es bueno para construir, pero sí para destruir. Conoce perfectamente como estimular los apetitos de los morenistas y sus instrumentos son los mencionados líneas arriba. 

 

Eran los más felices con la derrota del profesor Chaparro. 

 

El silencio que guarda los debe desconcertar aún más. 

 

Para muestra de las razones de su silencio, está el pasado proceso para elegir consejeros. Quienes querían impugnar las asambleas realizadas en el estado por supuestas mapacherías, se quedaron con las ganas. 

 

Es más, “fenómenos” electorales como Ernesto Visconti la “ferminearon” gacho, al ser arrasados en la votación. Pensaron con inflarse en las columnas políticas lograrían arrasar en la votación. 

 

El dirigente estatal de Morena puede presumir su trabajo de campo, aunque no haya sido electo consejero: nadie impugnó y la elección de Chihuahua ha sido una de las más tranquilas y limpias en el país. Eso no se construye de la noche a la mañana. Arduo trabajo le costó al profesor estar yendo y viniendo a resolver broncas y apagar fuegos, lo mismo en Ojinaga, Juárez, Urique, Guachochi, Parral o Delicias. 

 

Anduvo por todo el estado, armando las cosas de tal manera, que salieron mejor de lo que se esperaban, porque en otros estados hubo desorden al por mayor. 

 

Morena está dividido en dos alas: los que están en contra de Javier Corral y los que están a favor de que Javier Corral se adueñe del partido. 

 

El dilema es ese y solamente en manos de los militantes de ese partido está la decisión final.

 

 

ULTIMALETRA

Mi solidaridad con la familia del Dr. Benjamín Batista Guízar por la irreparable pérdida de su padre. Un afectuoso saludo a él y a sus hijos. Descanse en paz.     

luisruben@plandevuelo.mx

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