PLAN DE VUELO

 

Por Fabiola Lara García

 

El pasado 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer, que fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas para reverenciar a las hermanas Mirabal, quienes perecieron por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, un 25 de noviembre del año de 1960.

 

Su asesinato obedeció a que las féminas se opusieron fervientemente al bestial régimen de Trujillo, desarrollando diversas acciones en contra de éste.

 

En la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer  encontramos la definición de -violencia contra la mujer- como “todo acto de violencia basado en el género que dé o pueda dar lugar a un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, incluyendo amenaza de dichos actos, coerción o privación arbitrarias de su libertad, ya sea en la vida privada o en la pública.”

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas UNESCO, resaltó los efectos del cambio climático y escasos recursos en la intensificación de la violencia contra las mujeres y niñas.

En este sentido, se expuso por la organización referida supralíneas que: “si bien las poblaciones enteras están afectadas por el cambio climático, son las mujeres y las niñas quienes pagan el precio más alto.  A causa del papel tradicional que ocupan, las mujeres dependen en gran medida en recursos naturales y son responsables de garantizar alimentos, agua y energía para cocinar.

En tiempos de sequía, la búsqueda de agua potable puede tomar hasta 8 horas por día, dejándolas vulnerables a agresiones, violaciones, y secuestros. Se enfrentan a obstáculos sociales, económicos y políticos que limitan su capacidad para adaptarse a cambios, amenazando su seguridad. Cuando un país o una región se enfrenta a un desastre natural, la violencia contra las mujeres deja de ser una prioridad y los mecanismos para protegerlas se debilitan. También se encuentran en desventaja para el acceso a la educación, lo cual les convierte con mayor frecuencia en víctimas propiciatorias de su entorno”.

La UNESCO encabeza una campaña mundial patentizada como “16 días de activismo contra la violencia de género”, la cual dio inicio el pasado 25 de noviembre y concluirá el 10 de diciembre, con la finalidad principal de denunciar de forma masiva la magnitud del acoso sexual y las otras formas de violencia que las mujeres padecen.

En la misma tesitura se expone, que en nuestro país persiste, otro tipo de violencia contra la mujer, que es la denominada violencia económica, la cual engloba la diferencia del salario entre hombres y mujeres.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, misma que fue elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática a finales del año de  2016

 

El ingreso que arrojó dicha encuesta en el caso de los varones reportaron un ingreso 30% más elevado que el ingreso de las mujeres mexicanas.

Las entidades federativas que reportan una mayor brecha salarial son, en primer término Nuevo León, con un 39% de diferencia salarial entre las percepciones del hombre frente a las de la mujer, Sonora en segundo lugar y la Ciudad de México en la tercera posición.

 

Curiosamente, se presenta la “coincidencia” de que los estados cuya economía es pujante y presentan un vasto desarrollo industrial, son los mismos que reportan una mayor desemejanza en los salarios entre hombres y mujeres.

 

Cabe señalar que Chiapas, según la aludida encuesta, es el único estado de la republica que no arroja brecha salarial.

 

Más allá de ataviarnos con alguna vestimenta en color naranja, estimo que las acciones para erradicar la violencia contra la mujer no solo pueden dejarse para que sean realizadas por los entes gubernamentales o bien organismos de talla internacional.

La cultura del machismo se aprende desde los primeros años de vida, en casa, las ideas de sometimiento de la mujer al varón así como una baja o carente autoestima, también son conductas que los hijos observan, máxime si en la familia existe maltrato ya sea físico o psicológico. Evaluemos, en nuestro hogar, que ejemplo damos a nuestros hijos, ellos jamás considerarán nuestros concejos si nuestras acciones son diametralmente opuestas a lo que les decimos.

Finalmente, los medios de comunicación, publicistas, artistas, cineastas y cualquiera con acceso a algún medio de difusión, cuentan con la enorme responsabilidad de que los contenidos que presenten no expongan a la mujer como un objeto, de ningún tipo, ni mucho menos realicen apología de la violencia contra la mujer, disfrazada de cine de arte, narcoseries, las cuales no ostentan ningún artificio para disimular nada y en las cuales cualquier persona, de cualquier edad tiene acceso a las mismas, incluyendo niños y adolescentes, que se encuentran en formación o mejor dicho, en deformación por esta sociedad tan “abierta.”

En tanto los personajes citados al comenzar este párrafo, asumen a cabalidad la responsabilidad que les corresponde, los padres de familia pueden contribuir, estando al pendiente de lo que sus hijos observan en la televisión, computadora, tableta, teléfono, similares y conexos, no importa que no se vistan de color naranja.

 

ESCALAS

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