Los dictadores siempre utilizan máscara de demócrata: Javier Darío Restrepo

.:ULTIMALETRA ES IMAGEN:.

Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez

 

El Heraldo de Chihuahua está de fiesta. En los tiempos en que vivimos, cumplir 90 años es toda una proeza. Son nueve décadas de informar con veracidad a los chihuahuenses, de formar opinión, de forjar y orientar a una sociedad crítica, que cada vez exije más y mejores contenidos, además de credibilidad.

 

Vivimos en tiempos de la rapidez, de la intimidad tecnológica, de los aparatos inteligentes y la híper información, en estos tiempos es muy díficil que un medio impreso logre mantenerse vigente: o se reinventa o muere, como ha sucedido con otros. El Heraldo de Chihuahua ha sabido reinventarse en las últimas dos décadas y media, con la revolución que ha significado el internet. Y lo ha logrado de la mano de Javier Contreras Orozco, quien ha sido el líder en esta época de inmediatez y constante cambio.

 

¡Muchas felicidades a todo el equipo de El Heraldo de Chihuahua!

 

Como parte de los festejos por el 90 aniversario de este diario, se llevaron a cabo una serie de conferencias en el Teatro de Cámara en la que el plato principal fue la presencia de Javier Darío Restrepo.

 

¿Quién es Javier Darío Restrepo?

 

Es un periodista colombiano con una trayectoria de más de 50 años, en los cuales ha escrito 28 libros sobre periodismo, ética periodística, dos novelas y ensayos, además fue reportero de televisión durante 27 años y ha sido columnista en los diarios El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y El Heraldo. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (fundada por García Márquez). Ha ganado el Premio Nacional de Cultura de la Universidad de Antioquia, el Premio Simón Bolívar a la vida y obra, además del Premio a la Excelencia Periodística, Gabriel García Márquez, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano 2014. Fue distinguido como Doctor Honoris causa por la Universidad san Andrés de La Paz, Bolivia en 2015.

 

Uno de los hombres más influyentes en el periodismo latinoamericano, quien tiene vínculos fuertes y sólidos con nuestro Chihuahua, la cual visitó para ofrecer la ponencia magistral “La Post Verdad en le Era de Internet.”

 

“La supervivencia de un periódico siempre constituye algo milagroso”, con esas palabras inició su charla el periodista colombiano, haciendo referencia a su anfitrión, El Heraldo de Chihuahua.

 

El año 2016 quedó marcado por una palabra: Postverdad. Tema que abordó Javier Darío Restrepo y que como primer reto, encontró que no hay una sola definición de la misma o, ya de perdida, un concepto claro. Una especie de “clima espiritual”, destacó del periodista.

 

Confesó que estuvo investigando (actividad que está en extinción dentro del periodismo moderno) y que, según palabras de Kathernie Viner, directora del diario británico “The Guardian” es un, “modelo de negocio, de publicidad que no distingue lo verdadero de lo falso.”

 

La postverdad sería como les pasa a los corruptos, quienes pierden la capacidad de distinguir entre que es lo bueno y qué es malo todo, pues todo les parece lo mismo, según el colombiano. Quien siguió compartiendo intentos de definición de las postverdad: Es un puñetazo en la cara de la verdad; es el corazón; la postverdad está en la bilis, pero nunca en la mente.

 

Y puso como ejemplo a Donald Trump, a quien, según su exposición, “le encanta convertir en verdad todo lo que se le ocurre o siente.” Es ahí donde se destruye la materia prima del periodismo bueno, los hechos. Estos dejan de importar y lo único que importa es el sentimiento. Así, lo definitivo se vuelve lo que uno siente, lo que uno cree sólo porque así lo siente. Lo que mejor se ajuste a sus sentimientos y se echan a la basura los hechos comprobables, que pueden gustarnos o no, pero son reales. Pero en la postverdad, simple y llanamente, la comprobación, la investigación y el rigor que eran ley en el periodismo clásico desaparecen a pasos agigantados en estos tiempos de la postverdad, donde la sociedad no quiere pensar, no quiere analizar, no quiere batallar.

 

“Estamos formando generaciones de perezosos mentales en esta era digital”, afirmó Javier Darío Restrepo.

 

Esta burbuja de “hechos alternativos” (que es un concepto para disfrazar falseades) ha contagiado al ámbito político, pues ha abaratado la mentira, desde el interesante análisis del periodista colombiano, “hoy la mentira del político no tiene costo y por el contrario, produce ganancias”, señaló sin censura a alguna frente a algunos políticos ahí presentes, a quienes los periodistas invitados sólo miraban para ver si no había descalabrados por la tremenda pedrada que lanzó Restrepo.

 

Sólo basta mirar Facebook y vemos hechos falsos por todos lados. Fake news dicen ahora los periodistas en América Latina para darle realce a la mentira, para engalanar a la falsedad y para disfrazar a la mentira. Las campañas electorales son prueba contundente de que vivimos en la era de la postverdad y no hay que mirar sólo a Estados Unidos, Londres o Caracas. Si usted pone la mirada más cerca, ahí por Palacio de Gobierno, también encontrará evidencias de lo útil que puede ser la postverdad para fines políticos.

 

Javier Darío Restrepo no tuvo pudor alguno para criticar a los políticos locales, sin mencionar nombres. La piedra más grande que utilizó, fue al principio de su intervención, justo cuando mencionaba a Trump y otros casos de gobernantes que llegaron al poder utilizando “hechos alternativos”.

 

Se la aventó a quien lo antecedió en el uso de la palabra, quien presumió ser un gobernador promotor de la libertad de expresión, un verdadero gurú del periodismo (aunque jubilado de escribir en medios) y frente a quienes fueron sus colegas, los insultó (con elegante retórica) y les dijo, en pocas palabras: los medios como ustedes no son importantes, lo que importa son las redes sociales.

 

Pero, después de toda la cátedra demagógica del gobernador del estado sobre libertad de expresión y periodismo, Javier Darío Restrepo, habló de postverdad y dictadores, pero con una sola frase, destruyó todo el discurso del gobernador, quien se autoproclamó como todo el (único) demócrata consumado en esta tierra: “Los dictadores, los tiranos siempre utilizan una máscara de demócrata, de defensores de la libertad de expresión y de tolerantes a la crítica…”

 

Lástima que esa pedrada no encontró a su destinatario. Porque la cátedra de Javier Darío Restrepo, además de tener gran nivel quizás encontraba cabida en la categoría de crítica bien intencionada.

 

ULTIMALETRA

José Luis Jáquez Balderrama me distingue con su amistad. Es un hombre generoso y talentoso que comparte su conocimiento. Su más reciente libro es, sin duda, una obra valiosa para entender el profesional ejercicio del periodismo y la crítica periodística real.  Te felicito, Jáquez por un logro más en tu gran trayectoria.

luisruben@plandevuelo.mx

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