El desierto cultural chihuahuense por Marco Gutiérrez

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Por Antrop. Marco Gutiérrez Mendoza
Por Antrop. Marco Gutiérrez Mendoza

Afortunadamente a un servidor le ha tocado vivir un tiempo privilegiado en la creación, difusión y producción “cultural”. Pero mi querido lector no se confunda, no me refiero a que todo esta bien, o que todo esta completamente mal en llamado ámbito cultural chihuahuense (artistas, académicos, administradores y gestores culturales).

Es un tiempo en el que existen instituciones tanto gubernamentales, como universitarias, que se enfocan totalmente en la cultura. Hoy cosechamos los frutos de personas como Carlos Montemayor, Víctor Hugo Rascon Banda, Alberto Carlos, Fuentes Mares y otros. Estos pilares de la cultura chihuahuense fueron de los primeros expedicionarios que encontraron el mismo desierto cultural en el que vivimos, pero se dieron a la tarea de crear un oasis en la pintura, la literatura, el teatro y las cien ciencias sociales.

Los personajes antes mencionados formaron crearon el manantial del que hoy vivimos de esto, y para esto. Posteriormente llegó otra generación, que al parejo de la creación artística y académica, se aplicó a la gestión cultural y al trabajo cultural desde el gobierno y universidades. Aquí los nombres son muchos pero por escribir algunos están, Jorge Carrera, Jesús Vargas, Víctor Orozco, Juan Luis Sariego, José Pedro Gaytan, Fermín Gutiérrez, entre muchos otros. La tarea para esta nueva camada fue el crear y administrar los institutos de cultura (algunos al parejo de sus carreras como creadores). Continuando con la analogía, esta generación fue la que creó, y esta creando, un sistema para vivir mejor en el oasis, que sigue estando en medio del desierto.

Hoy surge una nueva generación de artistas, académicos y gestores que sabe, o por lo menos debe saber, que ya no se puede vivir en un oasis para siempre, que se tiene que salir a nuevos públicos, crear exposiciones y trabajos académicos y además que estos nuevos esfuerzos No sólo deben ser para los mismos de siempre, sino para todos los chihuahuenses.

Como siempre, las personas que dejan un oasis, y se arriesgan al desierto, pueden quedar en el camino, pero existen grandes talentos y existen esperanzas. La clave está en no descuidar lo creado y construir a futuro. No mencionaré sus nombres porque hoy están trabajando y como en el desierto, no hay que confiar en espejismos, y echar las campañas al vuelo en una actitud triunfalista.

Un saludo a todos ellos y recordarles el gran trabajo que tienen enfrente, mi reconocimiento y agradecerles por coincidir. Recordándoles que muchas veces el desierto es difícil pero infinitamente bello y fascinante.

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