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Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez

¿Por qué están ganando terrenos los antipolíticos en México y el mundo? En un mundo tan revolucionado como el que vivimos, el lenguaje ha sufrido transformaciones gracias a la llegada de internet a los espacios más íntimos de nuestras vidas.

 

Las redes sociales llegaron a lo más íntimo de íntimo y a exponer esa intimidad al infinito público de mirones que están en Facebook, Instagram, Youtube o Snapchat, aplicaciones que están en los teléfonos inteligentes de millones de personas en México y el mundo, gracias al poder del internet, herramienta fundamental hoy en día para realizar el trabajo académico de jóvenes y niños, transacciones comerciales y reducir las distancias de aquellos que se encuentran separados por la distancia.

 

Es cierto que internet trae muchas cosas buenas con su libertad absoluta de expresión, sin embargo, se ha convertido en el muro de las frustraciones y odios, en vez de ser ese espacio idealizado de intercambio serio de información y de crecimiento social.

 

Internet es inmenso, las redes sociales son a lo que me refiero. Parece que las redes sociales no es tierra fértil para nada bueno, pero si para todo lo malo y eso influye en la autoestima de una sociedad y por ende, del electorado.

 

Para ser popular en las redes sociales hay que ser intransigente e intolerante. Si usted busca ser cortés y educado, adiós a la popularidad virtual. Nadie lo tomará en cuenta. Si usted quiere discutir de manera seria y razonada, las redes sociales no son el lugar adecuado. La tiranía del odio y el pesimismo acabaran aniquilando sus buenas intenciones.

 

Es cierto, internet ha democratizado el acceso a la información; las redes sociales han democratizado el debate. En contraste, todo se ha vuelto opinable, ya nada es verdad y todo es mentira o, para otros, todo es verdad y nada mentira. Los hechos, materia prima del periodismo, se han vuelto opinables desde la perspectiva de los miles de millones de usuarios de internet.

 

Las redes sociales han venido a destruir la verdad de los hechos. De ahí el éxito de las noticias falsas, el arma más poderosa en estas campañas electorales, porque a pesar de que la gran masa de usuarios cuestiona todos los contenidos que no se ajustan a sus preferencias o creencias, a la hora de filtrar la información, esa gran masa de críticos y revolucionarios de buró, se convierten en una sola flojera que no quiere batallar, ni pensar, mucho menos analizar y dan por hecho cualquier cosa que leen en las redes por más fantasioso que parezca.

 

En las redes hay furia por todas partes. El enojo constante por todo y por nada. La inconformidad absoluta. No es tierra fértil para el debate cortés, pero sí es caldo de cultivo para que obtengan respaldo popular anti políticos como Donald Trump en Estados Unidos y otros casos en Cuernavaca, Chiapas y en nuestro mismo país.

 

La gente cada vez confía menos en sus instituciones. Desde años atrás ha venido gestándose esta furia social que hoy en día sale sin tapujos en las redes sociales y alguien le saca provecho.

 

Es cierto. Alguien ha alimentado desde el pasado esta insatisfacción colectiva, esta ira social buscando cosechar triunfos o por saciar sus deseos de venganza.

 

La ira ha crecido entre más acceso a la información se tiene, entre más plataformas para expresarse se tienen y eso ha permitido que estos anti políticos puedan romper con los esquemas establecidos de comunicarse y ganar popularidad y arraigo entre la gente.

 

La creciente insatisfacción de la gente con sus instituciones se debe a la falta de resultados inmediatos en un mundo que exige rapidez a todo, pero que es difícil que las políticas públicas de los gobiernos tengan esa rapidez exigida. En una circunstancia así, es muy fácil arengar a un pueblo entero a unirse en contra lo establecido cuando la riqueza se reparte menos, no hay empleos suficientes y las oportunidades de ascenso social son para unos cuantos. Ese es el caldo de cultivo del que se aprovechan los tiranos y populistas de la historia, cuyos engaños los han llevado a ganar elecciones llamando a una guerra, la cual los acaba derrotando.

 

El lenguaje de odio da buenos réditos a la división, no sólo electoral, sino a la social. En nuestro país, después de cada elección se divide más a la gente: acaban peleados vecinos, primos, hermanos, padres e hijos por cuestiones políticas y a los ganadores, simplemente no les importa y a los perdedores menos.

 

Pero no crea que a la gente de a pie le importa. ¡Qué va! Mucho menos le importa. Puede usted verificarlo en muros de Facebook o en twitter: lo que importa es quien insulta más y mejor a quienes se oponen a sus formas de pensar. Las redes sociales se convierten, cada vez más, en un eterno campo de batalla, donde todos utilizan lenguaje belicoso para herir, lastimar, censurar e imponer.

 

Si la tendencia en twitter es escribir a favor del candidato populista, nadie puede (ni debe) escribir en contra de él o ella. De hacerlo, toda la fuerza de los usuarios reales y generales de las legiones de usuarios falsos automatizados (bots) caerá sobre quien se opone, como lo hacía la Santa Inquisición en tiempos de la Colonia.

 

Y también viceversa. Si el candidato no populista es la tendencia y lo políticamente correcto y alguien se atreve a criticarlo en Facebook o twitter, la legión de usuarios y bots a su favor someterán a los opositores.

 

Vivimos en constante guerra, en una que todos alimentamos desde nuestra tableta o teléfono inteligente.

 

Y esto se debe al lenguaje de la tiranía digital que nos mantiene confrontados, enojados, molestos, iracundos e insatisfechos.

 

Gracias a ese lenguaje, en vez de estar unidos, nos estamos dividiendo más. En vez de construir una sociedad sana, estamos enfermando a la sociedad de hoy, esa que mañana tomará las riendas del gobierno y la empresa.

 

Si ahorita, estamos en un escenario social deprimente, ¿cómo estaremos el día de mañana que los hijos de esta tiranía digital sean los que manden?

 

ULTIMALETRA
La política analizada desde la mercadotecnia y la comunicación, lunes y miércoles en Antena 102.5FM en Plan de Vuelo. Lo invito a que me escuche.

luisruben@plandevuelo.mx