EN PLAN DE VUELO

Por Fabiola Lara García

 

En el año de 2015 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Instituto Nacional de Salud Publica realizaron una encuesta según la cual México ostentaba el primer lugar de entre los países latinoamericanos en embarazos de adolescentes.

Ahora bien, en el presente año, nuestro país continúa en el primer escaño, pero ahora en comparación con los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentando una tasa de embarazos en adolescentes de 77 embarazos por cada mil mujeres. Cabe señalar que la cifra más alta de madres oscila entre los 15 y 19 años de edad.

Una gestación a  temprana edad obstaculiza en gran medida el desarrollo escolar y como consecuencia hace que las posibilidades de conseguir un buen empleo se vean reducidas dramáticamente, aunado a los problemas de salud que se pueden presentar tanto durante el proceso de gestación como, si es el caso, los producidos por intentar abortar.

Ahora bien, es sabido y hasta cierto punto lógica la afirmación de que un hijo no esperado es más propenso a padecer maltratos por parte de sus progenitores, esto cuando no son abandonados en casas de cuidado. Al respecto el INEGI reporta que más de 30 mil niños y adolescentes habitan en orfanatos en el país, y la Red por los Derechos de la Infancia, asevera que existen otros 29 mil menores en la calle, ni si quiera acogidos por alguna institución.

Por otra parte, el tópico de los orfanatos y demás instituciones por el estilo, y las condiciones en las que habitan los menores en las mismas, será materia de otro artículo, empero anticipo que existen lamentables casos, por citar uno, albergue Ciudad de los Niños, en Guanajuato,  en los que se ha hecho público las deplorables condiciones e incluso abusos que han padecido los menores en esos presuntos centros de cuidado, ello ante una vaga o nula regulación, desconozco quien merece el reproche colosal, si las instituciones o el poder público por no hacer lo propio en materia de regulación, supervisión y sanción a efecto de prevenir semejantes felonías en contra de los menores.

Un tema estrechamente vinculado con el de los embarazos precoces es el de los matrimonios antes del cumplimiento de la mayoría de edad. Actualmente existen ocho Entidades de la Republica en las cuales la ley permite el matrimonio de menores de 18 años como o son Querétaro, Baja California , Nuevo León, Guanajuato, Guerrero, Sonora, Tabasco y nuestro estado.

En meses pasados  la Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó un punto de acurdo por virtud del que, solicita  a los congresos de los estados, los cuales no hayan modificado el Código Civil, para que lo reformen el sentido de prohibir el matrimonio en personas menores de edad.

De los argumentos que se vertieron para vedar el matrimonio en estos términos, considero destacables a mi humilde consideración los siguientes: El primer argumento de facto es el realizado por la senadora Carmen Dorantes, según el cual, la cifra de matrimonios de personas menores de edad es muy elevada, lo que hace presumir que en muchos casos puede ser en contra de la voluntad de los menores o de uno de ellos. Estimando que los “matrimonios arreglados” es una práctica reiterada en múltiples países del planeta, sobre todo en África y Asia.

El segundo argumento, el cual estimo el argumento jurídico, es el que  busca que las legislaciones estatales se armonicen con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual recientemente se reformó para establecer el matrimonio solo entre personas mayores de edad.

Cabe señalar que se busca que los menores no se vean obligados por su progenitores, o familia a contraer nupcias sin su consentimiento, desgraciadamente, aun vemos entidades federativas con casos de venta de menores, ahora bien, por otra parte, es menester recalcar que si bien nuestro máximo tribunal ( SCJN) ha establecido criterios que tienden a equiparar los derechos de la esposa con los de la concubina, ahora ya hasta se reconocen las uniones de hecho; sin embargo, estas dos calidades ( concubina y unión de hecho) es necesario, en la mayoría de los casos, y para efecto de reconocimiento de derechos, acceso a pensión tanto alimenticia como de instituciones de seguridad social o bien derechos hereditarios, la acreditación ante un Juez, sin embargo, la calidad de esposa, se comprueba tan sencillamente con el acta de matrimonio, sin que sea necesario que un Tribunal determine tal calidad.

Si bien nuestros legisladores han propugnado a favor de que se elimine la figura del matrimonio de menores de edad y con ello se pretende también reducir la tasa de embarazos jóvenes, la cual como hemos visto, es abrumadora, y por ende, que reduzca la cifra de menores abandonados así como de maltratados, no menos cierto es, que no porque la ley vete el matrimonio, los menores evitaran tener encuentros carnales.

En suma, estimo que esta no es la medida idónea con la cual se puede evitar el embarazo precoz, y por el contrario considero que pudiera dejar más vulnerable a la madre, por ejemplo, cuando se trate de reclamar algún posible derecho, tendría que acreditar un concubinato, por ejemplo y probablemente daría pie a situaciones como huidas o uniones clandestinas sin ninguna protección legal.

Finalmente considero que los esfuerzos deben enfocarse, más que en la prohibición de los matrimonio de menores de edad, en aquellos niños, hijos de progenitores adolescentes, quienes evidentemente no deseaban ese embarazo, ya que ellos son los que representan mayor grado de vulnerabilidad.

Por último se preguntara que acciones pudieran ser efectivas en el tema que nos ocupa, comenzando, por ejemplo, con una muy sencilla,  por qué no se prohíbe, más que las corridas de toros (las cuales que yo sepa, no incrementan la natalidad no deseada) la entrada a los cines de menores de edad a películas cuyo tema no es más que sexo sin responsabilidad, aquellos filmes en los que irresponsablemente manejan la relaciones sexuales con tana soltura y ligereza que lo único que infunden en los jóvenes carentes de criterio es la posibilidad que su vida sexual sea tan activa como en la película y obvio sin ninguna consecuencia, esto correría a cuenta de nuestros legisladores y a cargo de los padres de familia, estar al pendiente de lo que ven sus angelitos.

 

ESCALAS

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