.:ULTIMALETRA ES IMAGEN:.

Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez

 

Es una tristeza, pero eso no le quita su dosis de verdad: nos estamos acostumbrando a la censura, a la enfermiza obsesión de querer controlar los medios y al manejo interesado y mezquino de la información. Pero, más triste es que nos estamos inmovilizando socialmente en el terreno de los hechos porque creemos que con las redes sociales tenemos la herramienta súper poderosa que nos permiten cumplir con la defensa de nuestra libertad de expresión. Hemos convertido Facebook y Twitter en el campo de batalla, en los cuales creemos que cumplimos con el deber de denunciar cualquier cosa que nos molesta.

 

Creo que debemos volver a lo básico: nunca un “me gusta” en Facebook o retuit en Twitter será sustito de la presencia en la calle para alzar la voz de la protesta.

 

¡Siempre será más poderosa nuestra voz en las calles de las ciudades que un simple click!

 

En verdad me preocupa que los casos de censura pasen tan rápido al olvido. Y en eso todos tenemos culpa. Pronto olvidamos a los tiranos que nos limitan nuestros derechos, no importan que sean del presente o del pasado. Los olvidamos y por eso los tiranos completan el ciclo y vuelven a gobernar estados, ciudades y universidades. No hay excepción en todo el mundo. Los seres humanos no aprendemos de nuestra historia.

 

En pleno siglo XXI, en el siglo de las libertades absolutas y de la híper información, nuestra memoria sigue siendo tan corta en asuntos sin importancia y con mayor razón en los de trascendencia o en los agravios individuales o colectivos. Más triste es que no extrañemos la exigencia de los espacios críticos que siguen siendo atacados sin piedad por el autoritarismo en que vivimos y que busca liquidarlos.

 

Es la paradoja del engaño mayor que vive Chihuahua, anuncia al país reformas, avances y libertades conquistadas en la letra de las leyes y fantasiosos e inexistentes obras, pero en la realidad vivimos la pifia, el fiasco y la mentira institucionalizada.

 

En Chihuahua, en doce meses, la cifra de activistas y periodistas asesinados, nos ha conmocionado, nos duele y nos enoja. Antes quienes ocupaban una triubuna en el senado, se desvivían por reclamarle al Presidente de México, que la cifra de periodistas asesinados en la última década en el país, era una de las más altas en el mundo y se regocijan practicando la acción represora del poder a los espacios críticos y buscan la complicidad de autoridades federales para evitar que sus amigos convertidos en funcionarios, sean criticados ni con el punto ni con la coma, so pena de ser perseguido y hasta encarcelado.

 

Parece que la época a la que me refiero es la Argentina peronista o la Alemania de Hitler. No. Es hoy, en pleno siglo XXI, en Chihuahua. Donde la política oficial es criminalizar a los periodistas críticos y calificarlos de extorsionadores y hasta enemigos públicos del poder en turno.

 

No podemos olvidar la función principal de los medios de comunicación: ser os principales cauces del debate, la discusión plural, la libertad de opinar, y sobre todo, de criticar y contrapesar al poder.

 

Y ahí, la regresión que vivimos es brutal, como en ninguna época están lanzados los desafíos, amenazas, controles y cooptaciones más cínicas a la libertad de expresión. Y la siembra del odio constante, con el afán de polarizar, dividir y orientar a la opinión pública a perseguir, atacar y criminalizar a todo aquel que ejerce su derecho a criticar en un medio de comunicación.

 

No podemos quitar el dedo de la llaga, esa que nos lástima a todos: la libertad se conquista para siempre si no se le defiende de manera permanente.

 

Hay que defender nuestras libertades fundamentales, es un riesgo que como sociedad tenemos que tomar. No podemos permitir que nadie nos secuestre, limite o desaparezca nuestra libertad de expresarnos, de criticar al poder, de establecerle límites.

 

Ya lo decía el gran Norberto Bobbio: “la libertad es antigua pero sus problemas son siempre nuevos, renovándose continuamente como respuesta a las siempre nuevas formas de opresión que aparecen en el horizonte de la historia”.

 

Chihuahua: son tiempos de menos clicks y más acciones.

 

ULTIMALETRA

“La libertad de expresión siempre está amenazada, no viene dada, es una batalla que pelear diariamente frente a los intentos de restringirla, contra las censuras y la autocensura del miedo. Ampliarla hasta donde hoy la disfrutamos no ha sido una concesión graciosa, sino el resultado de siglos de resistencia, de luchas civiles, desobediencia, transgresión y mucha represión”, Isaac Rosa.

luisruben@plandevuelo.mx