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Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez

José Narro Robles es un académico destacado que alcanzó la máxima posición que todo egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México aspira. Fue rector de la UNAM entre 2007 y 2015. Cuenta con una trayectoria académica que respaldan múltiples reconocimientos y doctorados honoris causa. 

 

Como servidor público tiene trayectoria en el sector salud. Desde cargos en el antiguo Departamento del Distrito Federal, el Instituto Mexicano del Seguro Social y las secretarías de salud y gobernación del gobierno federal, de la primera justo terminó su periodo como titular, en el gobierno de Enrique Peña Nieto. 

 

Agustín Basave Benítez es también un académico muy reconocido. Tiene estudios en Oxford, Purdue y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Maestro reconocido de la UNAM; además de embajador de México en Irlanda, diputado federal y cargos en la administración federal y amigo consejero de Luis Donaldo Colosio. 

 

Tanto Narro como Basave tienen pasado priista. Narro Robles conserva su militancia, Basave ya no. 

 

Ambos comparten que, en su trayectoria de partido, han sido presidentes de la Fundación Colosio. 

 

Tras las elecciones federales del 2015, el Partido de la Revolución Democrática entró en una crisis y la entonces numerosa militancia del partido del sol azteca, pedía a gritos una renovación urgente. Entre los múltiples reclamos de las tribus, se pedía que fuera alguien capaz de unir a los grupos y dirigirlos a buen puerto. 

 

Por su formación de izquierda, no resultó descabellado pensar en que se requería de un académico prestigiado, de izquierda y el consenso se dio por la figura de Agustín Basave, quien decdió tomar las riendas del PRD en el peor momento de su historia. 

 

Basave justificaba su llegada a la dirigencia nacional del PRD porque “tiene una historia que lo hace susceptible de redención y tiene una militancia de cuatro millones de mexicanos que se han partido el alma en la lucha por la democracia. Y un partido político que tiene esa historia y esa militancia no puede considerarse desahuciado”. 

 

Asumió en noviembre de 2015 y el encanto por la redención terminó en julio de 2016.

En agosto de 2018 renunció a su militancia con la siguiente justificación: “lo hago convencido de que ya no existen las condiciones para que el perredismo se libere de sus desviaciones cupulares y lastres tribales y renazca a cabalidad en un partido socialdemócrata”.

 

Basave el gran académico, fracasó como dirigente nacional del segundo partido en el que militó.

 

En pasados días, visitó Chihuahua el exrector de la UNAM, José Narro Robles, a quien, algunos muy diezmados sectores del PRI, lo ven como la opción para tomar las riendas del partido a nivel nacional. Su visita intentó ser sobre dimensionada por sus impulsores. El valor a su visita se lo dieron, el exgobernador Patricio Martínez y la empresaria Adriana Fuentes. 

 

De ahí en fuera, la concurrencia fue muy ecológica. Es decir, súper reciclada. 

 

Narro es un caso símilar al de Basave en 2015: quiere ser presidente del peor PRI de la historia sin haber ocupado cargos de partido, salvo el reciente de ocupar la presidencia de la Fundación Colosio. 

 

Quizás sea militante de muchos años, pero hasta ahora lo presume. 

 

No por tener credencial del PRI, significa que lo conoce. 

 

Contrasta con los perfiles de Ivonne Ortega o Alejandro Moreno. La primera, exgobernadora de Yucatán y el segundo, actual gobernador campechano. 

 

Ivonne Ortega empezó desde las filas juveniles de su partido, igual que el campechano. Ambos han ocupado cargos a nivel municipal, Ivonne, presidenta municipal; Moreno, síndico. Ambos han sido diputados federales y senadores; ambos gobernadores. Sólo Ivonne ha sido diputada local de los dos. 

 

Ivonne ya fue secretaria general del PRI nacional y ha ocupado varios cargos en el PRI yucateco; Moreno fue dirigente estatal en Campeche. 

 

Ambos cuentan con trayectoria de partido y han ganado elecciones. 

 

¿Cuántas elecciones ha ganado Narro? 

 

No se puede comparar el conocimiento que tienen del PRI, tanto Ivonne como Moreno.

Y hay quienes se aferran a Narro, quizás por amistad o por alguna extraña razón. 

 

Sin duda en otro momento, Narro hubiera sido un gran presidente del PRI, pero hoy no es el tiempo de Narro. Entregarle el PRI a Narro es repetir la historia de Basave en el PRD en el pasado. 

 

El PRI no necesita otro Basave. 

 

 

 

ULTIMALETRA 

El PRI está muerto gritaron algunos apoyadores de Narro en los medios de comunicación. Curioso que lo hayan dicho, cuando ocuparon cargos gracias al PRI y ahora que andan en campaña con Narro. Curioso. 

luisruben@plandevuelo.mx