En Plan de Vuelo

Por Fabiola Lara García

 

 

El debate que ha estado en primer lugar en las redes sociales es sobre “Roma” esta tan comentada cinta, desde que ganó el León de Oro del Festival de Venecia. Todo mundo la alababa desde ese entonces. No encontraba ningún comentario negativo hacia la película, hasta que, fue estrenada en la plataforma de televisión por internet Netflix, quien produjo la singular historia del director ganador del Óscar, Alfonso Cuarón.

 

Durante esta semana, como suele suceder en las redes, todos se convirtieron en expertos en materia cinematográfica para destrozar o alabar este filme. Más allá de un simplista “me gusta” o “no me gusta”, quisiera hacer las siguientes reflexiones sobre “Roma”.

 

Investigué un poco sobre la protagonista, la oaxaqueña Yalitza Aparicio y me sorprendió lo que confesó a una cadena de televisión en Estados Unidos: “Yo, al menos en mis 26 años, no recordaba haber visto alguien siquiera parecido a mi gente en las pocas pantallas que había en el pueblo mientras que en las noticias de robos de mujeres, si”. Es una declaración impactante y por eso, cuando se le hizo la propuesta formal de participar bajo las órdenes de Alfonso Cuarón, dudó que fuera algo real y más bien creía que era parte de una gran estafa.

 

Así, la producción tuvo que tuvo que llevarle un bonche de documentos a ella y su familia para convencerles de que era proyecto serio y real. Simplemente, para ellos era demasiado extraño que así, tan de repente, alguien se fijara en ellos para un proyecto así. Incluso, Yalitza confiesa que desconocía quien era Alfonso Cuarón y tuvo que recurrir al oráculo moderno para saber los motivos por los que ese nombre generaba tantas reacciones.

 

El gran triunfo de Cuarón con este filme es, precisamente ese: visibilizar a un sector de la población que permanece ignorado. Esas mujeres que trabajan en el hogar y que, en su mayoría (especialmente en el centro del país) son indígenas y no sólo son ignoradas por sus patrones sino por toda la cultura popular nacional (salvo para la comedia simplona de televisión) y con “Roma” dan un brinco gigantesco para que se les valore por lo que son: mujeres luchonas como millones en México, que buscan con su trabajo, mejorar sus condiciones de vida, ser felices.

 

Eran demasiados años de invisibilidad para que, de repente, una comunidad indígena de la zona de Oaxaca simplemente creyera que un importante director había escogido a una de sus muchachas, recién graduada de maestra de preescolar, para protagonizar su cinta.

 

“Con mi papel de Cleo lo primero que quise fue hacerle un homenaje a esa labor que por tantos años hizo mi mamá siendo empleada doméstica y niñera. Sin embargo, yo no podía sospechar el impacto que tendría esta cinta, porque terminé por darme cuenta de que no solo era un homenaje para ella, sino una carta de amor y reivindicación a las empleadas domésticas indígenas de tantas casas mexicanas que han pasado por situaciones similares”.

Es también, una gran historia para que se les valore por quienes las emplean y también es una llamada de atención para que las condiciones laborales sean mejores y se alejen de esquemas de esclavitud moderna.

 

Cleo interpreta a todas las mujeres indígenas que han estado o están ese lugar. También es un enorme reconocimiento a la mujer de la época, muy íntimo, y una exposición de la cobardía de muchos hombres que tiran la piedra y esconden la mano. Es un homenaje muy personal al matriarcado mexicano que vale la pena ver.