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Es público que el gobernador Javier Corral anda muy sensible a las críticas desde que comenzó su gobierno. Ha atacado como ningún gobernante al gremio periodístico local. Dentro del contexto de que, su reforma electoral plagiada de Argentina, no pasó, pues se ha consolidado la construcción de un Plan B rumbo a la sucesión del próximo año y para sorpresa de muchos, no será un panista, será nada más y nada menos que Víctor Quintana, su ex colaborador en el gabinete y quien era visto por panistas como infiltrado y por la chairiza como traidor.

 

No es una fórmula que el gobernador haya inventado. Para quienes tenemos memoria histórica, sólo hay que recordar el caso de San Luis Potosí en el año 2009.

 

Gobernaba aquella entidad Marcelo De los Santos Fraga, único panista que ha logrado ganar la gubernatura potosina. A mediados de 2008 la pelea por las candidaturas en los principales partidos de la entidad (PAN y PRI) se intensificaba y se perfilaban algunos nombres.

 

Por el PAN, Eugenio Guadalupe Govea Arcos y Alejandro Zapata Perogordo; por el PRI, Jesús Ramírez Stabros, Carlos Jiménez Macías y Fernando Toranzo Fernández.

 

En diciembre de 2008 se realizó la interna panista en la que fue derrotado el “candidato oficial” (Govea Arcos) y triunfó el nacionalmente famoso Alejandro Zapata Perogordo, entonces senador y opositor absoluto al gobernador De los Santos.

 

Entonces, De los Santos, ya tenía un Plan B: un sucesor “que fuera de él”, para dejar a un amigo en el cargo que iba a dejar. A la semana de que el gobernador panista fuera derrotado por la militancia, Fernando Toranzo, el priista de su gabinete y que ocupaba la Secretaría de Salud estatal, anunció su interés por competir por la candidatura del PRI al gobierno potosino. En una elección muy cerrada y con el apoyo del gobernador panista, Toranzo triunfó y protegió a su carnal Marcelo por cuatro años del sexenio. Más que suficiente.

 

El sueño de Corral es similar al de Marcelo De los Santos. Tenía a su chairo en el gabinete, ya lo hizo renunciar y prepara darle todo su apoyo para sea candidato de Morena al gobierno de Chihuahua y así “heredarle” la silla.

 

Todo con la complicidad de Marcelino Gómez Brenes, Juan Carlos Loera y Martín Chaparro, quienes ya se ven con hueso en el gobierno de Quintana. Corral ya se les metió hasta la cocina a los de Morena… y causalmente nadie dice nada.

 

 

ULTIMALETRA

Falta ver si Corral está preparando un Plan C de corte priista, pues ya sabemos que cuenta con todo el apoyo de los exgobernadores delicienses, ambos fundamentales en su triunfo de 2016.

luisruben@plandevuelo.mx

 

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