El mundo mira con atención a lo que sucede en Caracas tras la detención de Nicolás Maduro. El académico norteamericano John Polga-Hecimovich es uno de los analistas con más conocimiento del régimen chavista. En conversación con ‘Agenda Pública’, destaca que la actual presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, «representa una continuación» de la cúpula madurista y pide a la oposición democrática «ejercer presión» sobre los gobiernos europeos y estadounidense.

Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, llegan a Manhattan custodiados por agentes de la DEA. | Kyle Mazza / Zuma Press / ContactoPhoto
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, llegan a Manhattan custodiados por agentes de la DEA. | Kyle Mazza / Zuma Press / ContactoPhoto

Cuando la Administración estadounidense requiere de algún experto para informarse sobre América Latina, John Polga-Hecimovich aparece en los primeros puestos de su lista de contactos. Profesor titular de Ciencia Política de la Academia Naval de los Estados Unidos y colaborador de Agenda PúblicaPolga tiene una extensa carrera académica centrada en el estudio de regímenes autoritarios y el continente sudamericano. Por ello, es un gran conocedor de la situación en Venezuela y sus próximos movimientos tras la captura de Nicolás Maduro ordenada por el Gobierno de Estados Unidos.

En una primera lectura sobre Venezuela, el investigador destaca que Maduro mantenía «la cohesión» entre las distintas facciones que operan en el núcleo del chavismo. Por lo tanto, ahora «hay un mayor riesgo» de que se produzca «otro cambio de poder dentro de Venezuela». Todo ello porque «Estados Unidos, con o sin ayuda interna, decidió cambiar el cálculo de la gobernabilidad» en Caracas. 

Valorando el papel de la actual presidenta, Delcy Rodríguez, y de la oposición de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, tilda a la primera de «maquiavélica» y de «operadora política» mientras pide a los opositores democráticos «no perder la fe» y «no tomarse a pecho» lo que puede ser un primer rechazo por parte de Donald Trump.

Finalmente, Polga-Hecimovich aclara los beneficios y costes de llevar a cabo unas elecciones rápidas en el país y reitera la centralidad de este asunto: «Los próximos meses son críticos para Venezuela, para Latinoamérica y para el orden global», asegura.

John Polga-Hecimovich es profesor de Ciencia Política en la Universidad Naval de Estados Unidos y colaborador de ‘Agenda Pública’. Imagen cedida.


¿Se ha abierto una fractura en el chavismo tras la detención de Nicolás Maduro?

Creo que hay tres vertientes importantes dentro del chavismo. El superpoder de Nicolás Maduro era no solo sobrevivir tras varias crisis políticas y económicas, sino mantener la cohesión de esas diferentes facciones. Hablo de la facción de Delcy y Jorge Rodríguez, la facción del ministro de Interior, Diosdado Cabello y la facción del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. Incluso puede haber más que desconozco, porque la cúpula chavista es una especie de caja negra. Ahora, sin Maduro, creo que hay un mayor riesgo de que esas rivalidades internas resulten en otro cambio de poder dentro de Venezuela.

«Aunque no sabemos cómo va a terminar, tengo la sensación de que Venezuela es más inestable hoy que era hace una semana»

Sabemos desde la Ciencia Política que un golpe de Estado tiende a generar otros golpes de Estado. El llamado coup trap, o la trampa de los golpes. Entonces, Estados Unidos tomó su decisión —y no sabemos todavía si la tomó unilateralmente o si alguien dentro del chavismo también tuvo un papel— pero por lo menos Estados Unidos, con o sin ayuda interna, decidió cambiar el cálculo de la gobernabilidad en Venezuela. Aunque no sabemos cómo va a terminar, tengo la sensación de que Venezuela es más inestable hoy que era hace una semana.

Ahora quien está al frente de Venezuela es Delcy Rodríguez. ¿Qué diferencias y similitudes hay con Maduro?

Delcy representa una continuación en el sentido de que viene de esa misma cúpula. Y fue escogida en parte por Estados Unidos, según diversas informaciones, justamente porque no representa un quiebre tan grande con Maduro. Pero también hay algunas diferencias.

Hay informaciones sobre que el mismo Hugo Chávez desconfiaba de Delcy y la mantenía a cierta distancia del poder. Pero bajo Maduro se ha ido acercando a la presidencia. Ella es, diría yo, bastante maquiavélica. Una operadora política de la escuela realista que entiende de política y sabe lo que tiene que hacer como presidenta en este momento. Pero enfrenta graves obstáculos.

Hablando en términos de Ciencia Política, tiene dos principales, como en los juegos de agente principal: tiene al Gobierno de Estados Unidos y tiene a su base chavista. Y debe satisfacer a ambos lados, que son diametralmente opuestos. Eso va a ser bastante difícil para ella.

Sin embargo, no representa un cambio tan drástico. No apoya los derechos humanos ni ha denunciado los abusos del chavismo o el madurismo. Entonces, ¿qué tan diferente puede ser ella?

En ese cálculo de poder que comenta es donde la Administración Trump ha decidido que las figuras reconocibles de la oposición —María Corina Machado y Edmundo González— no entraban. ¿Cómo se traduce esto a un escenario como el actual? ¿Qué papel puede tener esa oposición?

Este sigue siendo un momento crítico para la oposición venezolana. Más concretamente para la oposición democrática, porque creo que ahora podemos hablar de varias oposiciones. 

«Esa oposición democrática no puede perder fe. A pesar de lo que ha sucedido esta semana, tiene que entender este momento como una oportunidad para ejercer presión»

Esa oposición democrática no puede perder fe. A pesar de lo que ha sucedido esta semana, tiene que entender este momento como una oportunidad para ejercer presión sobre los gobiernos de países europeos, gobiernos latinoamericanos y, obviamente, sobre todo, al Gobierno de Estados Unidos. Para que el Gobierno de Estados Unidos trabaje con el Gobierno venezolano, de Delcy Rodríguez, para llevar a cabo esa transición democrática que tantos queremos y que el mismo secretario de Estado, Marco Rubio, ha prometido. Creo que la oposición tiene que contar con eso y trabajar hacia ese objetivo.

Todo ello requiere organización y no tomarse a pecho lo que parece ser el rechazo del Gobierno de Trump en este momento.

¿Unas elecciones rápidas no podrían garantizar una transición democrática?

Es una pregunta cuya respuesta tiene muchas complejidades. El Gobierno de Estados Unidos cree que lo necesario para Venezuela en este momento es el orden y la estabilidad. Y solo a través de esas dos cosas se puede reconstruir la sociedad civil, las instituciones y la democracia.

Hay otras voces que también sostienen, con veracidad, que Venezuela podría tener elecciones libres y democracia en este momento. Entendemos: hubo elecciones en 2024 en que casi el 70% de los votantes venezolanos votaron por Edmundo González. Entonces sabemos que el venezolano quiere democracia, quiere un Gobierno de Edmundo o de María Corina.

Ambos lados pueden tener razón, en el sentido de que una transición hacia la democracia en Venezuela probablemente requiere voces tanto del chavismo como de la oposición. Algo que recordaría algunas de las transiciones de la tercera ola de democratización, esas transiciones pactadas. Solo así se puede asegurar la aceptación de todos los actores del escenario político.

Porque un Gobierno de oposición sin el apoyo de los militares chavistas y los grupos armados no estatales de izquierda no va a sobrevivir. Yo creo que eso sería una democracia bastante inestable. Entonces tendría que ser un proceso.

Hablando de transiciones, en España hay análisis que comparan este proceso de Venezuela con la Transición en España. ¿Le parece acertado?

No conozco el caso español tanto como cualquier español, obviamente. Pero veo importantes diferencias, tanto de las ideologías de los actores domésticos como de las presiones externas.

La democratización en España se llevó a cabo a través de procesos internos y orgánicos. Tras la muerte de Franco, hubo actores que debatieron y que llegaron a un consenso. Actores que buscaban la democracia.

«La democratización en España se llevó a cabo a través de procesos internos y orgánicos […] en Venezuela, el cambio político ha sido realizado por una fuerza externa»

En cambio, en el caso de Venezuela, es una transición o, hasta ahora, el cambio político ha sido realizado por una fuerza externa. Entonces no es un proceso orgánico. Ha dejado toda la estructura autoritaria intacta. Se quitó la cabeza de la mafia, pero la mafia sigue ahí. 

Además, la oposición venezolana mayoritariamente está en el extranjero, no necesariamente está dentro de Venezuela. No sé en qué país está María Corina en este momento. Edmundo está en España. Los otros opositores, políticos de oposición, o son voces menos importantes en este momento dentro de Venezuela o están en Washington o Madrid u otros lugares. Entiendo superficialmente la comparación, pero creo que las condiciones y la constelación de actores son diferentes.

Con Trump hay una cosa cierta: se acaba cumpliendo lo que va diciendo. Con respecto a Venezuela, antes se hablaba de narcotráfico, pero ahora se centra en el petróleo. ¿Por dónde cree que van a ir los próximos meses?

Los próximos meses son críticos para Venezuela, para Latinoamérica y para el orden global. Trump ha sido muy claro en sus declaraciones públicas en las últimas semanas en que lo que más le interesa es el petróleo venezolano.

Ha hablado mucho del petróleo a costo de, por ejemplo, la democracia o la liberación de presos políticos, y yo lo tomaría a su palabra. Lo que quiere es el petróleo, quiere ejercer presión sobre el PDVSA, quiere ayudar a los petroleros norteamericanos a invertir en Venezuela para asegurar su inversión. En consecuencia, para Estados Unidos no hay un plazo fijo de cuánto tiempo quiere estar involucrado en la política venezolana. Su mayor interés en este momento es el interés económico y las cuestiones políticas son secundarias. Pero esta es mi interpretación basada simplemente en los comentarios públicos del presidente de Estados Unidos.

Porque Trump, como Maduro, tiene su superpoder. Y eso es: dice cosas impactantes en las que realmente cree, y es capaz de perseguir esos objetivos asumiendo pocos costes políticos.

Muchas gracias.

Publicada originalmente en Agenda Pública.

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