La Pinza Estratégica: ¿Por qué Venezuela e Irán son el blanco de EUA?

A casi un mes del inicio de la «Operación Furia Épica» (lanzada el 28 de febrero de 2026), el mundo no solo asiste a un enfrentamiento militar, sino a una reconfiguración tectónica de la geopolítica energética. Con el precio del barril de Brent superando los 115 dólares y el Estrecho de Ormuz bloqueado, la crisis ha dejado de ser regional para convertirse en el primer gran examen de resiliencia para las potencias del siglo XXI.

1. La Estrategia de la «Asfixia Energética» a China

El análisis de Salinas revela una secuencia deliberada por parte de la administración estadounidense. Solo ocho semanas antes del ataque a Irán, EE. UU. capturó a Nicolás Maduro en Caracas. Esta «doble operación» no es casual: Irán y Venezuela son los dos principales proveedores de crudo de China que operan fuera de las rutas controladas militarmente por Washington.

En apenas 60 días, el 17% del suministro petrolero chino ha sido interrumpido. Sin embargo, lo que pretendía ser un golpe de gracia ha revelado una verdad incómoda: la transición energética de China (con más de 30 millones de vehículos eléctricos y rutas terrestres desde Siberia) ha reducido la vulnerabilidad de Pekín. Hoy, el crudo que pasa por Ormuz representa solo el 6,6% del consumo energético total de China, una cifra que explica su postura de «espera estratégica» y contención diplomática.

2. Oriente Medio: Un «Eje de Resistencia» en Descomposición

A escala regional, la guerra ha desnudado la fragilidad de las alianzas iraníes. Mientras Israel ejecuta una campaña de descabezamiento político (eliminando a figuras como Jamenei y Larijaní), el llamado «Eje de Resistencia» se ha mostrado descoordinado.

  • Hizbulá: Enfrenta una invasión terrestre israelí en el sur de Líbano con más de un millón de desplazados.
  • Hutíes: Aunque declararon su entrada en guerra el 22 de marzo, su inacción inicial sugiere una fractura en la arquitectura de disuasión de Teherán.
  • Los Estados del Golfo: Atrapados en el fuego cruzado, sufren daños «irreparables» en infraestructuras críticas, como el complejo de gas de Ras Laffan en Catar, cuya recuperación se estima en un mínimo de tres años.

3. La Geografía como Arma Asimétrica

El tercer nivel de análisis nos sitúa en los 34 kilómetros del Estrecho de Ormuz. Este conflicto ha validado la eficacia de la guerra asimétrica: un actor con capacidad naval limitada (Irán) ha paralizado la arteria energética del planeta utilizando drones de bajo coste y minas.

De los 20 millones de barriles que transitaban diariamente, la capacidad de desvío por oleoductos terrestres apenas llega a los 9 millones. Países como Kuwait, Irak y Catar carecen de alternativa y permanecen económicamente varados. Además, la amenaza sobre las plantas desalinizadoras pone en riesgo el suministro de agua potable para 100 millones de personas en la región.

4. España: La Fractura Atlántica

España se ha posicionado como la voz más crítica de Europa. Al prohibir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones contra Irán, el gobierno español ha marcado una distancia política con EE. UU. que no se veía desde 2003. Aunque el impacto en el suministro de gas es marginal para España, el impacto económico es real: BBVA Research estima que el conflicto restará 0,2 décimas al PIB español debido al aumento de los precios globales de la energía.


¿El Fin de la Era del Petróleo?

Estamos ante un cambio de era. La «Operación Furia Épica» podría ser uno de los últimos conflictos donde el petróleo funcione como el principal instrumento de chantaje geopolítico. Mientras las armas disparan en el Golfo, los datos de electrificación en Asia y la búsqueda de autonomía estratégica en Europa están escribiendo el verdadero epílogo de esta crisis.

Foto: Darío Salinas Palacios

Atribución: Este artículo sintetiza la información y el marco analítico proporcionado por Darío Salinas Palacios, analista de riesgo en Kartex Risk, en su informe del 27 de marzo de 2026.

Fuente original: «La guerra de Irán: tres mapas para entender una crisis que va mucho más allá de Oriente Medio», por Darío Salinas Palacios.

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