CHIHUAHUA, CHIH. — Mientras la dirigencia estatal de Morena presume con bombo y platillo la instalación de sus 67 consejos municipales, un grito de guerra retumba desde las entrañas del movimiento: «¡Simulación!». Bajo el mando de Brighite Granados De la Rosa, el partido parece haber iniciado una carrera desesperada por el control territorial, pero las bases fundadoras aseguran que no es para fortalecer al pueblo, sino para blindar los intereses de un solo grupo político.
¿Estructura o «Club de Amigos»? La sombra de Juan Carlos Loera
El anuncio oficial de este 27 de marzo de 2026 sobre la conformación de consejos en municipios como Balleza, Coronado y Galeana ha sido recibido con desconfianza absoluta. Militantes históricos acusan a Granados de ser solo un «títere» bajo la sombra de su tío, el senador Juan Carlos Loera, convirtiendo la estructura del partido en una herramienta de control familiar para asegurar la candidatura a la gubernatura en 2027.
El escándalo estalla en tres frentes:
- El festín de los «Neos»: Denuncian que la dirigencia le está abriendo la alfombra roja a «neopanistas» y «neopriistas», entregándoles consejos municipales y dejando en el olvido a quienes picaron piedra cuando Morena no era nadie en el estado.
- Castigo a los rebeldes: Mientras los aliados de Granados gozan de impunidad, los diputados locales que se atreven a cuestionar la falta de apoyo legislativo frente al PRIAN son perseguidos con sanciones selectivas.
- ¿Dónde está el dinero?: Mientras presumen el reparto del periódico Regeneración, las quejas por la opacidad en las prerrogativas crecen. Acusan que el presupuesto se gasta en promover la imagen de «perfiles favoritos», descuidando la verdadera formación política.
2027: El sueño de Morena que se desmorona por dentro
Brighite Granados afirma que estos consejos tomarán «decisiones relevantes», pero para muchos consejeros estatales, esto es solo un «dedazo disfrazado de asamblea». Si la dirigencia no deja de actuar como una facción para convertirse en un árbitro real, el riesgo de una ruptura masiva es inminente.
Morena podría llegar a la elección de 2027 no como un bloque sólido, sino como un ejército dividido donde los fundadores prefieran ver caer el proyecto antes que entregárselo a quienes, según ellos, están «prostituyendo» el movimiento en Chihuahua.


