El tablero económico global está viviendo una reconfiguración sin precedentes. En un movimiento que busca romper la dependencia histórica de los aranceles de Estados Unidos, Canadá y el bloque del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) han acelerado a fondo sus negociaciones para sellar un Tratado de Libre Comercio (TLC) antes de que termine 2026.
La próxima cita clave será en Brasilia, donde delegaciones de alto nivel buscarán cerrar los flecos de un acuerdo que, según fuentes diplomáticas, avanza a un «ritmo récord». La meta es ambiciosa: tener el documento listo para su firma antes de septiembre, marcando un hito en la diversificación comercial de la era post-pandemia.
El factor Mark Carney: Impulso político desde el Norte
El Primer Ministro canadiense, Mark Carney, tiene programada una visita estratégica a Brasil en el próximo trimestre. Aunque el protocolo oficial mantiene la cautela, en los pasillos de Ottawa se sabe que esta gira es el «empujón final» para consolidar la alianza.
Para Canadá, no se trata solo de vender más; se trata de seguridad nacional económica. Ante la incertidumbre arancelaria que emana de Washington, el gigante del norte ha puesto sus ojos en el Cono Sur, viendo en Brasil y sus socios el complemento perfecto para su industria tecnológica y minera.
¿Qué gana el Mercosur? El acceso a un mercado «Triple A»
El bloque sudamericano, que recientemente desbloqueó su acuerdo con la Unión Europea, ve en Canadá una puerta de entrada a mercados desarrollados con alta capacidad de consumo.
- Exportaciones clave: Carne, soja y minerales argentinos y brasileños encontrarán aranceles preferenciales.
- Inversión en Minería: Ontario, el corazón industrial de Canadá, ya ha intensificado contactos para volcar capital y tecnología en proyectos extractivos en Argentina y Uruguay.
- Geopolítica: La posible integración de Bolivia como miembro pleno en 2028 fortalece la posición del bloque ante socios del G7.
Ontario y Sudamérica: Un puente de innovación
Victor Fedeli, ministro de Desarrollo Económico de Ontario, fue tajante: «Canadá se toma muy en serio la diversificación fuera de Estados Unidos». Esta frase resume la urgencia de abrir nuevas rutas de inversión que no dependan del humor político de su vecino del sur.
Este avance ocurre en un momento crítico, justo cuando el acuerdo Mercosur-Unión Europea comenzará a aplicarse provisionalmente este 1 de mayo, lo que coloca al bloque sudamericano en una posición de fuerza inédita para negociar con potencias anglosajonas.

Con información de El Economista

