CHIHUAHUA, CHIH. — Mientras el sol de la sequía extrema agrieta la tierra de Chihuahua, un conflicto internacional hierve en la frontera. En un acto de defensa por el recurso más vital del estado, el diputado Roberto Carreón Huitrón (PAN) alzó la voz ante el Congreso para exigir al Gobierno Federal un alto inmediato a la entrega de agua a los Estados Unidos, advirtiendo que, bajo las condiciones actuales, el cumplimiento del Tratado de 1944 es una sentencia de escasez para las familias y el campo chihuahuense.
La propuesta no es un desplante diplomático, sino un grito de auxilio basado en la realidad de municipios como Delicias, Camargo y Ojinaga, donde el agua ya no es un derecho garantizado, sino un recurso en riesgo de desaparecer.
Fuerza Mayor: Las cláusulas de excepción del Tratado de 1944
Carreón Huitrón fue enfático: el propio Tratado de Aguas de 1944 contempla escenarios de sequía extraordinaria. El legislador solicitó a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), a la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la CILA que activen de inmediato las cláusulas de excepción por causas de fuerza mayor.
«No se puede seguir entregando agua al extranjero mientras en Chihuahua está en riesgo el abasto para la gente», sentenció Carreón. La medida busca dar prioridad al consumo humano y a la subsistencia de los productores locales, quienes hoy miran sus surcos secos mientras los flujos de las presas siguen rutas ajenas.
Del campo a la crisis social: Una emergencia de seguridad
Para el diputado Carreón, la sequía ha cruzado la frontera de lo agrícola para convertirse en una crisis de seguridad y estabilidad económica. El exhorto exige también que el Gobierno Federal rompa el hermetismo y rinda cuentas públicas sobre las negociaciones en curso, garantizando que el patrimonio de Chihuahua no sea la moneda de cambio en la política exterior.
La iniciativa subraya que no se pretende ignorar el acuerdo binacional, sino aplicar la lógica de la supervivencia: en tiempos de escasez extrema, la prioridad debe ser el hogar propio. Con este movimiento, la 68ª Legislatura pone a prueba la voluntad de la Federación para proteger al estado grande en su hora más crítica.


